¿Responsabilidad o Derecho?

Hace unos días -el pasado miércoles día 4 de enero- me encontraba en NYT una breve columna de opinión que firmaba uno de los conocidos como “padres” de la primigenia Internet, Vinton Cerf, reconocido hoy por su cargo de “evangelista” en Google y en 2002 galardonado con el Príncipe de Asturias por la paternidad de la criatura, que compartía con Berners-Lee, Kahn y Roberts. Su título, “Internet Access Is Not a Human Right“, aunque superficialmente motivado en el texto, resultaba suficientemente provocativo como para desencadenar un buen número de ‘retweets‘ y comentarios en los medios sociales.

Vinton Cerf

Su autor hablaba de medios y fines en unos pocos párrafos para llamar la atención sobre la naturaleza “instrumental” de la tecnología y sentenciar que el acceso a lo que ahora es una red de redes, universal y digital, tiene hoy las mismas papeletas para convertirse en un “derecho” de la humanidad que las que tuvo en su momento el teléfono o el caballo; aunque para él sea más defendible su declaración como derecho “civil”.

Pero lo más interesante, a mi modo de ver, es cómo el autor termina enlazando la cuestión con un extremo de mayor alcance, como es la “responsabilidad” exigible a los técnicos que hay detrás del desarrollo de esa Red.

Sin querer entrar en la primera cuestión, que nos llevaría irremediablemente a Ortega y su consideración de que no puede haber humanidad sin tecnología, sí me parece interesante complementar desde aquí el argumento de Vinton Cerf con el llamamiento que realizaba -con un mayor calado intelectual- un sociotecnólogo más cercano, Fernando Sáez Vacas, al señalar la necesidad de fomentar el desarrollo de cierto tipo de “Responsabilidad Social Tecnológica” (RST) dentro de un marco tecnocultural consistente para el desempeño de las tareas de nuestros “infoprofesionales” en “una Sociedad del Conocimiento progresivamente más instrumental que mental“.

Si bien no creo que este sea el lugar para repasar, con la profundidad que merece, ese marco conceptual, sí me parece adecuado recuperar al menos alguna de sus referencias filosóficas, como la del argentino Mario Bunge -también galardonado con Príncipe de Asturias en 1982 por la influencia internacional de su filosofía- que planteaba la responsabilidad moral y social del técnico (“El sistema técnica-ciencia-filosofía. Un triángulo fértil”, TELOS 24, 1991).

Tal como apunta el título de esta entrada, lo que sí podríamos hacer aquí es comenzar el debate intentando dirimir esa disyuntiva, ¿responsabilidad o derecho? ¿responsabilidad para unos (infoprofesionales, técnicos) y derecho para otros (infociudadanos, usuarios)? Si pensamos, tal y como plantea Cerf que una parte importante de esa responsabilidad de los técnicos tiene que ver con el respeto de los derechos de los usuarios, tendremos que pensar que hablamos de dos dimensiones que solo podrán encontrarse en un escenario en el que “la tecnología debería ser un instrumento cultural”, tal como afirmaba Sáez Vacas.

¿Qué significa eso? Para empezar, aparte de llegar hasta el final de esta breve entrada, significa que el lector debe comenzar olvidando medios y fines, interiorizando la relación simbiótica que se da entre “el hombre y la técnica”, o entre la tecnología y la cultura; algo que, sin necesidad de volver a la obligada referencia a Ortega y Gasset y su imprescindible “Meditación de la Técnica”, sí que nos puede requerir una lectura en profundidad de “El Hombre Simbiótico”, del francés Joël de Rosnay.

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