La Web Semántica ‘one-more-time’

Estos días, mientras disfrutaba de mi particular retiro espiritual -ni un solo espirituoso en mucho tiempo me hacen recordar el paladar del último gran ‘smokey whisky que compartía en buena compañía-, me encontraba en Facebook con una estudiante universitaria que me proponía formar parte de una de sus investigaciones. Debía contestar una cuestión aparentemente sencilla: ¿Qué cambios han supuesto la web semántica, por un lado, y la web social, por otro, respecto a las búsquedas tradicionales en la web?

Pensando en ello, la necesaria reflexión que requería una respuesta útil me llevaba a darle vueltas a un lugar común, convertido ya en tópico, que me ha parecido interesante traer aquí. En ese no-lugar se encuentran dos conceptos que debemos distinguir muy claramente. De hecho, resulta pertinente realizar esa distinción, que nos llevará a un concepto de co-evolución, de base sistémica,  mucho más potente.

Habitualmente se acepta la concepción muy extendida y completamente errónea de que la “Web Semántica” es una especie de “Web 3.0” y que, por tanto, representa la evolución de lo que popularmente se conoce como “Web 2.0” o “Web Social”.

Web Semántica (W3C)

La Web Semántica no es otra cosa que la visión original de Tim Berners-Lee que extendía su creación de principios de los años noventa del siglo pasado: la Web que todavía hoy conocemos y usamos. Esa concepción dio lugar al desarrollo de toda un área de especialidad dentro de la Informática (Computer Sciences), estandarizada por el W3C y que tenía mucho que ver con la inteligencia artificial/computacional y la generación automatizada de metadatos asociados a la información y los datos que en la Web se intercambiaban y enlazaban en forma de documentos (web) e hipertexto.

Tras la popularización de la conocida como “Web 2.0”, se asociaba el atributo de “social” a todo lo que en ella, como ecosistema, se desarrollaba. Una de las cosas que creció en ese terreno abonado para lo abierto, lo cooperativo y lo social, fue una web semántica, con minúsculas, que se apoyaba en la generación cooperativa de los metadatos asociados a unos contenidos que, cada vez más, eran generados o remezclados por los usuarios.

Ese fenómeno ha conseguido que los estudiosos de la Web Semántica, con mayúscula, hayan encontrado un filón nuevo para aplicar sus antiguas herramientas de Inteligencia Artificial para la extracción de metadatos y “conocimiento” en un escenario plagado de microformatos y convenciones sociales (de los cuales son un buen ejemplo las hashtags o etiquetas de uso común en Twitter).

Siendo esto así, para contestar a la cuestión original, recapitulo sobre mis palabras. Tanto la “Web Social” como la “Web Semántica” que conocemos -es decir la explotación técnica de la primera-, han supuesto cierta “humanización” de las búsquedas en la Red. Se trata de un proceso que acaba de comenzar.

En esta primera etapa, más social, vemos cómo encontramos lo que buscamos a partir de las “conexiones” de nuestro propio “Grafo Social” informal, construido a base de “amigos” en Facebook o “seguidores” en Twitter, por ejemplo; mucho más que a partir de palabras clave en Google.

La evolución que nos ha llevado a ver aparecer iniciativas intelectualmente ambiciosas, como la de Wolfram Alpha, es la misma que está haciendo que el motor de Google incorpore herramientas algorítmicas que saquen partido de los metadatos y la semántica generados por una multitud anónima en la Red. Era el caso del “Grafo del Conocimiento” lanzado a mediados de este año.

En síntesis, lo que vemos en el caso de las búsquedas es una relación, una interacción típica de un proceso má complejo de “Coevolución Humanidad-Tecnología“. La aparición de los buscadores y su socialización ha cambiado nuestros hábitos y patrones en la Red, lo cual ha generado nuevos elementos técnicos -o nuevos usos de tecnologías ya desarrolladas-, que entran a formar parte de nuestra cotidianeidad en esa Red, que es Universal y Digital por construcción.

¿Será este el gran momento, otra vez, de la Web Semántica?

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