¡Fórmese quién pueda!

Erase una vez un país imaginario en el que la organización social de los individuos en torno al conocimiento había convertido al lenguaje en tecnocultura y la comunicación en aprendizaje, haciendo innecesario un antiguo proceso industrial conocido como “Educación”…

Cada vez más, al calor del desarrollo infotecnológico y la innovación social, la formación y el aprendizaje se movían fundamentalmente entre los vértices correspondientes al Individuo (I) y la Tecnología (T) de un modelo de complejidad tan versátil como poco conocido que no hacía mucho veía cómo la Educación Superior -la capacitación de sus cachorros más válidos-, se desarrollaba alrededor de sus dimensiones Organizativa (O) y de Proceso (P)

Pasada la resaca, después de las vivencias, las risas y las lecciones aprendidas el pasado jueves, en Learnovation Day, no dejo de darle vueltas a este cambio fundamental que se ha instalado en la realidad de la Red en forma de lo que algunos empiezan a llamar ‘Crowdlearning‘.

Este tipo de conceptos, que encuentran su medio natural de contagio en las estanterías del puente aéreo y en las librerías anglo-norteamericanas acostumbradas a los neologismos gratuitos, no goza en nuestro entorno de las mismas condiciones favorables para su propagación vírica; a pesar de lo cual, encontramos ya iniciativas en consolidación, como Floqq, que le auguran un gran futuro.

De alguna manera, volviendo al modelo OITP que comentaba más arriba, no pasa desapercibido para cualquier observador informado el hecho de que el peso que antaño tenían las dimensiones (O) – (P) en el ámbito de la Educación (Superior) se encuentra ahora instalado sobre la relación (I) – (T); con lo que ello puede suponer para los procesos de Innovación: en lo que se refiere a la Innovación Educativa (Proceso Educativo) y/o la Innovación Tecnológica, en la base del marco tecnocultural que condiciona a la primera.

En pocas palabras, el “tradicional” E-Learning y la reingeniería de procesos educativos parece haber girado hacia una especie de “oclocracia formativa” soportada por nuevas formas de ‘Human Computation’, procesos de aprendizaje que, impulsados por toda suerte de automatización y provisión sobre una nube informática aun en desarrollo, han vuelto sobre sus usuarios para cerrar el circuito cognitivo individual a base de interacciones sociales como las entendemos tradicionalmente, pero en el marco de un aula extendida, la Red.

Human Computation

Desde el punto de vista conceptual me atrevería a plantear al lector la siguiente cuestión: ¿tiene sentido hablar de ‘crowdlearning’ más allá de un caso particular del popular ‘crowdsourcing’, en el sentido de la realización consciente de una externalización masiva de tareas a un pool de recursos anónimos, no cuantificables y no confiables conectados a esa nube informática anteriormente conocida como “Red Universal Digital“?

Más aun, si trascendemos la superficialidad del concepto de “inteligencia colectiva” que inspirara los anteriores y pensamos en términos de la característica “intelectividad” del Nuevo Entorno Tecnosocial (NET) -en el que se produce la relación sistémica entre los vértices OITP del modelo sugerido más arriba-, ¿podríamos introducir como argumento a favor de la misma la posibilidad de implementar el circuito cognitivo individual a diferentes niveles en la Red?

En cualquier caso, lejos de aquel mundo imaginario, el advenimiento de esta suerte de “oclocracia formativa” no deja de ser otra cosa que una nueva manifestación de la “elasticidad sociotécnica” observable en este tipo de fenómenos de adopción tecnológica: un interminable “mano a mano” del hombre y la máquina, que se (des)dibujan el uno al otro sin solución de continuidad mientras alguien grita:

“¡Fórmese quién pueda!”

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