Eres lo que te gusta

Afirmación gratuita con la que me arrogo la retórica de los tiempos para introducir algunos resultados de investigación pseudocientífica que, vestida de estadística básica, del bachillerato de letras, vale perfectamente para rellenar unas líneas breves desde esta modesta tribuna.

Bajo el título de “Private traits and attributes are predictable from digital records of human behavior” aparecía recientemente en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) un artículo que para mi es símbolo también de nuestros tiempos.

Lo que ese título convenientemente genérico esconde es un simple experimento realizado con una muestra de usuarios anglonorteamericanos (58.466) del conocido servicio de redes sociales que, voluntariamente, se prestaban al registro de su actividad en el mismo y a cumplimentar algunos ejercicios psicométricos y entrevistas.

Private traits and attributes are predictable from digital records of human behavior

El trabajo se realizó sobre la plataforma del proyecto myPersonality, que se ha implementado como una aplicación de Facebook. Su base de datos, disponible para descarga, alberga según la wiki del proyecto más de 4 millones de perfiles de usuarios y más de 6 millones de resultados psicométricos válidos. Se trata de un conjunto de datos que ha dado para un buen número de investigaciones (a.k.a. publicaciones) de andar por casa.

La gracia del artículo, el motivo de traerlo aquí, es el hecho de que plantea una cuestión muy seria como es la identidad digital y su relación con nuestra aun poco desarrollada “inteligencia tecnosocial” para gestionar el tipo de instrumentos que manejamos en la cotidianeidad de la Red.

La rastreabilidad, dimensión poco explorada y característica del Nuevo Entorno Tecnosocial en que nos informamos, nos relacionamos y nos comunicamos, determina, junto con la “procesalidad” del mismo, el hecho de que pocos “gestos”, convertidos en proxies sociales digitales, lleguen a permitirnos  revelar algunas características personales que tradicionalmente se han considerado socialmente sensibles.

En el caso de la investigación que sustenta el artículo del que hablaba, se utilizó solo el registro de las acciones más simples que Facebook permite, las que se producen a través del botón ‘Like‘ característico de esta red social. Esos registros permitieron predecir con notable precisión características (en general basadas en variables dicotómicas y una regresión logística) como la inclinación sexual (88%) o política (85%) o la raza (95%) de los individuos de la muestra.

Pregunta trampa para el lector que haya llegado hasta aquí: ¿Cómo protegeremos nuestra privacidad, si es que debemos/podemos hacerlo, en un entorno en el que nuestras acciones resultan tan “transparentes” para las máquinas que nos han ayudado a construirlo?

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