El ‘mito’ del Brainstorming

 

Contaba hace unas semanas en el New Yorker  el escritor   Jonah Leher cómo en los años cuarenta del siglo pasado, Alex Faickney Osborn uno de los mas célebres especialista de la industria de la publicidad norteamericana consiguió un enorme éxito de ventas con un libro “El Poder creativo” (Your Creative Power) en el que contaba las claves de su éxito comercial en el mundo publicitario de entonces que era casi como si un alquimista de es época contase el secreto de cómo conseguir un éxito en la comunicación de la escala de una nueva piedra filosofal. El libro convirtió a su autor, dentro del explosivo mundo de la publicidad de la época, en lo que hoy llamamos un gurú, una autoridad cuyos consejos y recomendaciones eran sinónimo de éxito económico. Uno de los capítulos trataba sobre cómo organizar un “equipo para crear ideas”. Y dentro de ese capítulo acuñó la idea de que el mejor método para generar  nuevas ideas exitosas era el del brainstorming o ‘tormenta de ideas’.

Segun Osborn, el proceso interactivo de grupo no estructurado era el mas eficaz para generar más y mejores ideas que se realimentaban como el aire húmedo y cálido y ascendente de una tormenta –de ahí el nombre-, ya que una discusión en grupo que aprovecha masa critica de la reunión creativa con sugerencias mutuas, era mucho mas eficiente en cuanto a creatividad que la que puede generar el modelo de los especialistas trabajando individualmente de forma independiente. Esa idea del brainstorming de Osborn ha llegado con su prestigio durante  setenta años hasta hoy, y se usa, desde el mundo de la publicidad en el que nació a otros ámbitos marcados por la creatividad e incluso, últimamente, ha invadido el fértil valle o espacio de la creación de nuevos modelos de empresa, de las startup. Su éxito continuado ha sido tal que incluso aún se admite como herramienta dentro la la dinámica en los grupos interdisciplinares de investigación científicas tan numerosos ahora. Y aún mas, el citado éxito del método brainstorming ha llegado hasta nosotros sin recibir apenas criticas,… hasta hace pocas semanas.

Ha sido en las páginas del famoso semanario New Yorker donde el citado Jonah Leher le ha dedicado un demoledor artículo que hace un disparo a la línea de flotación de la hasta ahora indiscutida productividad creativa del brainstorming o tormentas de ideas. Dice literalmente Leher: “La suposición subyacente de la ‘lluvia’ o tormenta de ideas es que si la gente tiene miedo de decir algo equivocado, que va a terminar por no decir nada en absoluto. Por lo general, los participantes dejan una ‘tormenta de ideas’ orgullosos de su contribución. La pizarra queda llena de asociaciones conceptuales libres. En el momento en que tiene lugar,  la ‘tormenta de ideas’ puede parecer una técnica mental ideal, una manera de sentirse bien porque estas contribuyendo a aumentar la productividad. Pero hay un problema abrumador, con  la ‘tormenta de ideas’. No funciona”.

Para hacer esta crítica frontal, Leher se apoya en varios estudios empíricos, que han cuantificado el proceso, sobre todo en uno en la escuela de negocios Kellogg School of Management,  de la Northwestern Univ. que ha analizado nada menos que 19,9 millones de artículos científicos peer review y 2,1 millones de patentes de los últimos 50 años, llegando a la conclusión de aunque es y ha sido enorme el uso del método de cruce de ideas que Osborn desarrollado, rara vez se produce las mejores ideas. Algunos análisis derivados de estos estudios sugieren que es la masa critica del grupo, precisamente, la que puede impedir a algunas personas con las mejores ideas consigan liberar su mejor creatividad si primero no lo han hecho individualmente y que deben hacerlo y definir y articular su mejor idea completamente antes de tratar sobre elloa en un proceso común en compañía de otras personas.

En un mundo de gente conectada como el actual en el que tantos defendemos innovación abierta y el poder de la creatividad basada en la comunidad, es un duro revés a la filosofía aperturista y del del compartir ideas que tanto promovemos.

Leída la critica de Leher parece bastante sólida y, claro, nos induce dudas.

¿Tendremos a partir de ahora que revisar  con otra visión nuestros métodos y procesos creativos compartidos?

Bueno, según Tim O’Reilly, vivir instalados en el cambio es ‘natural y bueno’. Espero que tenga razón.

…………………………………………………

(*) Adolfo es, profesor de Sistemas Informáticos de Aprendizaje Ubicuo. Master Oficial en Comunicación y Educación en la Red. UNED. Profesor de Conceptos Multimedia en el Programa MAG. UPV. Cofundador y director para Europa del MITUPV EXCHANGE. Director y editor del programa de TV Tecnópolis UPTV. Director del Encuentro Internacional Powerful Ideas Summit. Profesor invitado del Massachusetts Institute of Technology y de la Harvard Extensión en la Universidad de Harvard. Miembro del Comité Asesor Internacional de la Open Source World Conference. Blogger. 

 

 

Twitter Digg Delicious Stumbleupon Technorati Facebook Email

Un Comentario para “El ‘mito’ del Brainstorming”

  1. Buenas noches Adolfo,

    muy interesante el post, precisamente bien integrado en nuestra expertise: Design Thinking.
    Cómo comentas, el artículo de Leher ha levantado ampollas, de hecho el otro dia tuve el placer de participar en un webinar de Bill Burnett – Executive Director Design Program of Standorf “Design Thinking and Transforming Teams” que lo citaba y argumentaba en contra de él. Bill mencionaba la importancia de un equipo entrenado, y como la mayoria de esos estudios que se apoya Leher se basan en ejercicios rápidos, en personas no entradas.

    En relación a todo lo comentado en tu post y a dicha argumentación, mi planteamiento es que el problema está en extralimitar las funciones del brainstorming y no ser realmente conscientes de las necesidades de preparacion. Por mi experiencia, existen dos casuisticas que suelen ocurrir:
    – como dices personas que se cortan, no se creen creativas, y se cohiben..porque no están acostumbradas.
    – por otro lado personas que se motivan y lanzan y lanzan ideas sin mas, solo porque el brainstorming todo es posible.

    Ambos caso el problema esta en el entrenamiento. Brainstorming es una herramienta eficaz, si se prepara adecuadamente, si la gente esta entrenada y si surge como herramienta de reflexion despues de un research o proceso mental previa. A su vez, generalmente las ideas se digieren despues, y el potencial del brainstorming surge 1-2 e incluso 3 dias despues de hacerlo, cuando las ideas se han meditado.
    Por ello, es una herramienta de apertura y reflexión, que nace de un gran trabajo previo, la experiencia es un grado y no puede pretenderse de como resultado la idea del año. Aceptando dicho planteamiento, entonces si funciona.

Dejar un Comentario